Bajo Cero 2015

Me encontré por casualidad en un mercado distinto a los demás. Compré 100 emociones esenciales a 11 dólares en liquidación.
No recuerdo exactamente como fui a parar a Daz, un universo incipiente: marionetas de la industria de los videojuegos se me ofrecían por poco o casi nada. Compré a Victoria 4 y a Michael. Génesis me vino de regalo.
Me fascinó este curioso repertorio de freaks de la era electrónica, replicados hasta el infinito en versiones “pro” o “base”. Criaturas estandarizadas de miradas opacas en busca de un autor, de una trama, de una saga que los incluya.
Comenzó entonces un período de intenso intercambio, desde algún depósito remoto hacia el no menos inefable disco duro de mi PC.
Les compré “Tiempo de llorar” (lagrimones más o menos abundantes), compré una herramienta para envejecerlos, compré ropa y escenarios.
Imaginé, mientras recorría el catálogo on line, industrias que seleccionan, fraccionan y empaquetan experiencias, suspiros o angustias existenciales. Nuevos valores de cambio, de tráfico simbólico, que nos acechan en full HD. Interfaces con algo ominoso que probablemente cotizarán un día en la bolsa.
Normalmente ellos viven sus vidas preseteadas, pasan niveles, despliegan, o no, sus posibilidades previstas por el programa. Por ahora no se angustian.
El último pack que compré se llama “Holding on drama”, un puñado de poses y expresiones de desasosiego.
No sólo ellos ignoran por qué o para qué están allí, persistiendo en el drama.

*Los videos/animaciones publicados son fragmentos del original

2015

video instalación.
Animación 3D.
Dur. 3 min
Composición sonora Fabián Kesler
170 x 280 cm.

Bajo Cero 2015

Me encontré por casualidad en un mercado distinto a los demás. Compré 100 emociones esenciales a 11 dólares en liquidación.
No recuerdo exactamente como fui a parar a Daz, un universo incipiente: marionetas de la industria de los videojuegos se me ofrecían por poco o casi nada. Compré a Victoria 4 y a Michael. Génesis me vino de regalo.
Me fascinó este curioso repertorio de freaks de la era electrónica, replicados hasta el infinito en versiones “pro” o “base”. Criaturas estandarizadas de miradas opacas en busca de un autor, de una trama, de una saga que los incluya.
Comenzó entonces un período de intenso intercambio, desde algún depósito remoto hacia el no menos inefable disco duro de mi PC.
Les compré “Tiempo de llorar” (lagrimones más o menos abundantes), compré una herramienta para envejecerlos, compré ropa y escenarios.
Imaginé, mientras recorría el catálogo on line, industrias que seleccionan, fraccionan y empaquetan experiencias, suspiros o angustias existenciales. Nuevos valores de cambio, de tráfico simbólico, que nos acechan en full HD. Interfaces con algo ominoso que probablemente cotizarán un día en la bolsa.
Normalmente ellos viven sus vidas preseteadas, pasan niveles, despliegan, o no, sus posibilidades previstas por el programa. Por ahora no se angustian.
El último pack que compré se llama “Holding on drama”, un puñado de poses y expresiones de desasosiego.
No sólo ellos ignoran por qué o para qué están allí, persistiendo en el drama.

*Los videos/animaciones publicados son fragmentos del original

2015

video instalación.
Animación 3D.
Dur. 3 min
Composición sonora Fabián Kesler
170 x 280 cm.